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90. LAS MARZAS Y LAS MOZAS – IV –

Página Abierta al Conocimiento,

en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

– Soneto 2351 –

Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

Archivo Serie Completa: www.fundaciondeoccidente.org

Vinculada a: www.iberiacunadelahumanidad.net

Cuatro de Marzo 2010

90. LAS MARZAS y las MOZAS – IV –

La simple homonimia MARZA >> MOZA, basta por sí sola para demostrar dos cosas fundamentales: 1) que nos encontramos ante una celebración de origen MATRIARCAL… Y 2) que las MOZAS, léase las jóvenes doncellas, eran sus principales protagonistas. Cosa lógica y coherente, si tenemos en cuenta que estamos ante las Fiestas que conmemoraban el Renacimiento de la Vida al calor de la llegada de la Primabera. Pues bien, ¿quiénes sino las Mozas son las encargadas de conseguir que, en lo que a nuestra especie se refiere, la transmisión de la Vida quede preservada y garantizada año tras año? Por eso las coplillas marzeras le otorgan a la mujer, y muy especialmente a las jóvenes doncellas, un papel más que destacado…

Como después de hablaros tanto de Las MARZAS, puedo deducir que he debido suscitaros alguna curiosidad por conocer la forma y contenido de las coplillas susodichas, el día que me despida de este asunto para pasar a ocuparme de todos los que tenemos pendientes y de otros muchos más que han ido acumulándose en las últimas semanas, os reproduciré íntegra la recopilación del Cancionero MARZERO que investigué hace diez años y que, una vez publicado y ampliamente difundido a través de mis libros y de la propia Internet, tiene plenamente garantizada su conservación y su pervivencia en generaciones posteriores, con independencia de que otros investigadores futuros puedan investigar el asunto con más tiempo y medios de lo que yo lo hice, ampliando con ello ese venerable Cancionero de lo que ha pervivido de la Tradición más antigua de la Humanidad. Hasta ahora y que a mí me conste, las personas que después de mí se han interesado por este asunto, han bebido en mi trabajo y lo han reproducido con fidelidad. Cosa que me complace y que es buena, porque, como tengo por costumbre, he hecho con este tema lo que suelo hacer con todos: estudiarlo profunda, exhaustivamente y con rigor. Sin duda que faltarán cosas en mi investigación, pero lo que es seguro es que no contiene ni los disparates ni las simplezas al uso en este tipo de estudios etnológicos.

Aprovecho para sugerir a aquellas personas que tienen la mala costumbre de querer pasarse de listas, que procuren ser más inteligentes que listas y que no incurran en torpezas-vilezas como la de esa estudiosa santanderina que escribió hace años un libro sobre Las Marzas de una población de su tierra, reproduciendo textualmente mis tesis sobre el particular pero ocultando mi nombre. Porque debe tratarse de una pobre mujer Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es