Archivo de la etiqueta: Neruda

98. VIERNES DE NOVELA: “Las confidencias de la Dama de Elche”

Doce de Marzo 2010

98. Viernes de novela: Las Confidencias de la Dama de Elche

El desbordamiento pasa factura, sobre todo cuando, como me sucedió ayer de madrugada, la fatiga me hizo pulsar dos teclas indebidas a la vez y se me organizó un desbarajuste en el ordenador, que me lo puso todo patas arriba. ¿Cómo es posible que pulses dos puñeteras teclas y que todos los Archivos de Mis Documentos se vean afectados? Bueno, pues eso es lo que sucedió y entre eso, el disgusto que ello me proporcionó y el propio sueño que ya llevaba rato fustigándome, pues fui y cometí tres errores de bulto de una vez. Uno de ellos, como visteis, lo corregí en el acto, al descubrir que el tipo de letra 12 que uso habitualmente, se había convertido en 10… Lo que quiere decir que se leía fatal… (Hoy voy a probar con el 14 para hacer más agradable la lectura).

El segundo error se deslizó en el enlace del vídeo, distinto al que yo había puesto y anunciado. Ese error no tiene otra solución posible que la de incluir hoy lo que anuncié ayer: el vídeo de AMAZONIA LIBRE que nos envió Lourdes Armonía.

Y el tercer error, más grave, no tiene otra solución que la de presentar mis disculpas a la persona afectada. Porque al presentaros la nueva serie de Artículos Etimológicos bajo el título general de FILOLOGÍA DE COLORES, atribuí esta brillantísima frase a la propia Lurdiña a la que acabo de citar, cuando su verdadera autora es CHARO ARENILLAS, por otro nombre Epifanía. Como esa definición de la Filología que yo enseño es una genialidad que he asumido y que pienso utilizar desde ahora, es de justicia que quede clara e inequívoca constancia de la identidad de la persona a la que se debe su Autoría. Mis disculpas públicas, pues, a Charo, por esa torpeza mía y, al propio tiempo, por esa descortesía. Y aunque es de humanos errar, yo ni me permito ni me disculpo los errores y, menos aún, cuando como en este caso pueden herir a una persona (o, como ha sucedido en este caso… a dos).

Tenéis que ser conscientes de que aparte del trabajo de escribir, repasar y colorear lo que recibís cada día y en algunos casos, como sucedió ayer, de investigarlo, tengo que atender una enorme correspondencia que, en su mayor parte, incluye vídeos y power points para ilustrar mis Introitos. Bueno, pues asimilar, digerir, clasificar y ordenar adecuadamente todo el volumen de información que recibo, que oscila entre 20 y 40 emails diarios, no sólo supone un trabajo enorme sino que exige una atención tremenda para que nada se extravíe, para retenerlo todo en la memoria y para irlo dando a la luz más tarde, en el momento oportuno y cuando viene a cuento. Todo esto, si los días tuvieran 48 horas, sería un trabajo llevadero, pero con 24 h. de las que tengo que deducir lo poquísimo que duermo, la caminata que debo dar por exigencias de mi corazón y de mi salud en general, el tiempo que me ocupan la comida y otros deberes domésticos y, encima, contingencias como la reunión de ayer, pues el resultado es que no doy abasto con todo y que pueden producirse pequeños aludes de errores (por fortuna, sólo pequeños) como el que se produjo ayer de madrugada y cuya principal perjudicada ha sido Charo Arenillas. Lo siento en el alma. A todos los demás no os ha afectado el alud para nada, con la sola excepción de Lurdiñay de mí mismo, que me he visto zarandeado por este pequeño desbarajuste…

Por fortuna el trabajo salió bien, que es lo más importante, y aunque las Señoras no se hayan manifestado, unas afectadas por mis yerros, y todas perplejas ante el sorprendente horizonte de su pasado que descubrí ayer ante sus ojos, sí que ha habido dos hombres, Antonio Enrich y El Kóndor, que me han hecho llegar unas hermosas líneas que me reconfortan. (Porque yerros formales aparte, la información que os transmití ayer es de primera magnitud histórica…) Por estar más directamente relacionada con el contenido del Introito de ayer, reproduzco la carta del KóndorLee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es 

 

90. LAS MARZAS Y LAS MOZAS – IV –

Página Abierta al Conocimiento,

en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

– Soneto 2351 –

Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

Archivo Serie Completa: www.fundaciondeoccidente.org

Vinculada a: www.iberiacunadelahumanidad.net

Cuatro de Marzo 2010

90. LAS MARZAS y las MOZAS – IV –

La simple homonimia MARZA >> MOZA, basta por sí sola para demostrar dos cosas fundamentales: 1) que nos encontramos ante una celebración de origen MATRIARCAL… Y 2) que las MOZAS, léase las jóvenes doncellas, eran sus principales protagonistas. Cosa lógica y coherente, si tenemos en cuenta que estamos ante las Fiestas que conmemoraban el Renacimiento de la Vida al calor de la llegada de la Primabera. Pues bien, ¿quiénes sino las Mozas son las encargadas de conseguir que, en lo que a nuestra especie se refiere, la transmisión de la Vida quede preservada y garantizada año tras año? Por eso las coplillas marzeras le otorgan a la mujer, y muy especialmente a las jóvenes doncellas, un papel más que destacado…

Como después de hablaros tanto de Las MARZAS, puedo deducir que he debido suscitaros alguna curiosidad por conocer la forma y contenido de las coplillas susodichas, el día que me despida de este asunto para pasar a ocuparme de todos los que tenemos pendientes y de otros muchos más que han ido acumulándose en las últimas semanas, os reproduciré íntegra la recopilación del Cancionero MARZERO que investigué hace diez años y que, una vez publicado y ampliamente difundido a través de mis libros y de la propia Internet, tiene plenamente garantizada su conservación y su pervivencia en generaciones posteriores, con independencia de que otros investigadores futuros puedan investigar el asunto con más tiempo y medios de lo que yo lo hice, ampliando con ello ese venerable Cancionero de lo que ha pervivido de la Tradición más antigua de la Humanidad. Hasta ahora y que a mí me conste, las personas que después de mí se han interesado por este asunto, han bebido en mi trabajo y lo han reproducido con fidelidad. Cosa que me complace y que es buena, porque, como tengo por costumbre, he hecho con este tema lo que suelo hacer con todos: estudiarlo profunda, exhaustivamente y con rigor. Sin duda que faltarán cosas en mi investigación, pero lo que es seguro es que no contiene ni los disparates ni las simplezas al uso en este tipo de estudios etnológicos.

Aprovecho para sugerir a aquellas personas que tienen la mala costumbre de querer pasarse de listas, que procuren ser más inteligentes que listas y que no incurran en torpezas-vilezas como la de esa estudiosa santanderina que escribió hace años un libro sobre Las Marzas de una población de su tierra, reproduciendo textualmente mis tesis sobre el particular pero ocultando mi nombre. Porque debe tratarse de una pobre mujer Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es