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124. LA MEMORIA DE LA HUMANIDAD

Página Abierta al Conocimiento,

en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA  & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

 Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

Definición de Moral y de ÉTICA:

Parcela del comportamiento humano que preconiza el predominio del BIEN sobre el MAL, entendido aquél como la DEFENSA a ultranza de la BONDAD y de la VERDAD, y otorgando siempre la supremacía al RESPETO de los intereses de los más débiles.

 – Soneto 2351 –

 Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

  Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

 Archivo Serie Completa: www.fundaciondeoccidente.org

                                                  www.etica-and-estetica-com

 Vinculada a: www.iberiacunadelahumanidad.net

                           http://picarox.blogspot.com/p/etica-estetica.html

Miércoles, 21 de Abril 2010

124. Una vida de novela… y la novela de la Vida

Capítulo 106: LA MEMORIA DE LA HUMANIDAD…

Todo el planeta enaltece hoy a ALBERT EINSTEIN como la mayor lumbrera de la Historia, como el mayor genio que ha alumbrado la Humanidad, y sin embargo…

Sin embargo, ya desde su más tierna infancia, sus profesores le ningunearon porque le tenían por un holgazán

Sin embargo, una vez concluyó sus estudios universitarios, sus profesores se negaron a acogerle y a promocionarle, ofreciéndole algún trabajo en la Universidad de Zurich en la que había estudiado… o en cualquier otra…

Sin embargo, y en vista de que nadie en el mundo universitario le concedía una oportunidad para desarrollarse como profesor y como investigador científico, tuvo que acabar rindiéndose y aceptando un trabajo burocrático, como funcionario de tercer orden, en la Oficina de Patentes de Berna

Sin embargo, su primer artículo científico, titulado ¿Qué es la luz?, que vio la luz el año 1905, pasó sin pena ni gloria y sin merecer el menor comentario de la comunidad académica y científica germana…

Sin embargo, ese mismo silencio despectivo fue el que siguió a la publicación de su primer escrito esbozando la Teoría de la Relatividad, que vio la luz también en 1905 y que fue fruto de la reflexión que suscitó en él la imagen de una antigua Torre de Berna, presidida por un reloj, a medida que él iba alejándose de ella en un autobús urbano de dicha capital suiza… Esa imagen le hizo concebir la Teoría de la Relatividad que años más tarde (1921) le haría acreedor al Premio Nobel de Física, pero que sólo diez y seis años antes había dejado indiferentes o escépticos a todos los científicos alemanes…

Todos sus primeros artículos científicos merecieron el mismo silencio indiferente y despectivo de la Comunidad Científica, Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es 

89. LAS MARZAS y el origen de BARCELONA – III –

Página Abierta al Conocimiento,

en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

– Soneto 2351 –

Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

Archivo Serie Completa: www.fundaciondeoccidente.org

Vinculada a: www.iberiacunadelahumanidad.net

Tercero de Marzo 2010

89. LAS MARZAS y el origen del nombre de BARCELONA – III –

La HISTORIA es la MEMORIA escrita de la Humanidad y las Tradiciones son su MEMORIA VIVA, una suerte de cordón umbilical que nos conecta, sin solución de continuidad, con los estadios más remotos de nuestra especie, y que nos permite recrear anualmente las Celebraciones Sagradas que llenaron la vida de nuestros antepasados contribuyendo, de este modo, a mantener vivo y activo nuestro vínculo con ellos. En este sentido, las Tradiciones son HISTORIA VIVA que nos permite recrear ciertos capítulos fundamentales de nuestro pasado más remoto, proporcionándonos a la vez la oportunidad de rendir homenaje a aquellos que nos precedieron. Porque, como os decía hace muy pocos días, la muerte no existe mientras pervive el recuerdo y se mantiene viva la memoria. Que es a lo que, en realidad, yo estoy dedicando íntegramente mi vida:

1) a reconstruir la memoria perdida de los ORÍGENES DE NUESTRA ESPECIE, rehabilitando con ello a nuestros primeros ancestros y haciendo justicia, al mismo tiempo, a los territorios en los que esa Primera Historia se desarrolló… y que, para mayor escarnio en este caso, han sido desbancados por otros, fraudulentos, que han usurpado su lugar y hasta sus nombres. Uno de ellos sigue teniendo la desvergüenza de detentar el nombre de Tierra Santa…, y otro el de ROMA

2) a luchar por la salvación y reconstrucción de Monumentos claves de nuestro pasado…

3) a rehabilitar el mayor número de episodios de nuestra larguísima Historia, con el propósito permanente de devolver su Gloria a quienes la alcanzaron, y de arrebatársela a quienes se la han robado más tarde, merced casi siempre a su Poder y al uso y abuso de su Fuerza. (En este capítulo se encuadra mi empeño tenaz por arrebatarles a Griegos y, sobre todo, a ROMANOS, muchos de los méritos que hoy se les reconocen y que, en rigor y en justicia, les corresponden a sus antepasados cantábricos, hoy ignorados por todos e incluso ninguneados y presentados poco menos que como animales…)

4) a recuperar Tradiciones como la de las MARZAS, la Noche BRIGIA o la SEMANA SANTA, cuya antigüedad Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es 

IV. La protagonista de la historia…

Todo comenzó con un soneto, compuesto dentro de una colección de poemas que, a partir de los primeros días del mes de Octubre del año 2001, decidí escribir como homenaje de amor a aquella que anhelaba llegase a ser mi mujer: la santanderina -mezcla de gallega, castellana y cántabra- María Amparo M. Abella. Y aquel soneto, para sorpresa y satisfacción de su autor -que muchos centenares de poemas y algunos sonetos también había escrito con anterioridad- fue acogido por su destinataria con tal explosión de entusiasmo y complacencia, que el tan bien gratificado escritor decidió reincidir en el empeño y dedicarle a su amada algunos sonetos más. Todo esto sucedía en Santander un día 8 de Noviembre y cinco días más tarde, en la madrugada del día 13 y entre las 6 y las 9 de la mañana, fui víctima de una suerte de ataque de sonetismo agudo que se saldó con la composición de tres sonetos más, a los que seguiría un cuarto en la noche de esa misma jornada. Y así empezaron a caer sonetos en los días que siguieron, compuestos todos ellos en las horas iniciales del día con el fin de que no estorbaran la redacción del libro que entonces estaba concluyendo –La Memoria recobrada- y del que acometí inmediatamente después de haber ultimado éste. Hasta que un buen día y ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, decidí imponerme el reto de escribir un centenar de sonetos dedicados a aquella que ya por entonces se había convertido en mi mujer, a pesar de que la distancia que media entre Madrid y Santander seguía interponiéndose entre nosotros.

Al igual que los hombres de antaño rastreaban las flores más hermosas y escasas para ofrecérselas a las mujeres que amaban y cuyos favores pretendían… o que los hombres de hogaño procuran deslumbrar a sus enamoradas con costosísimas joyas, viajes disfrutados con lujo oriental o presentes caracterizados siempre por su elevado precio, el mejor obsequio que un poeta puede brindar a la mujer de sus sueños es un libro de poemas. En la medida, naturalmente, en que esa mujer sea capaz de valorar esa ofrenda preciosa. Tanto más valiosa, por supuesto, cuanto mayor sea la calidad, singularidad y cantidad de los poemas que esa colección reúna. Porque todos aquellos presentes que un hombre pueda ofrecer y que pueden obtenerse con dinero, tienen un valor más que relativo, en tanto en cuanto esos dones se hallan al alcance de cualquiera que posea los medios necesarios para adquirirlos. Sin embargo, la singularidad y hasta la excepcionalidad de un libro de poemas lo convierte en el obsequio por antonomasia. Porque es personal e intransferible, porque ha sido creado ex-profeso para la mujer a la que va dirigido y porque, encima, ella es su protagonista absoluta. Hasta el punto de que sin su colaboración, sin el caudal de inspiración y de materia poética que ella aporta al poeta por el mero hecho de existir y de amarle (o, por lo menos, de tolerar su amor), la obra concebida por éste resultaría del todo punto inviable.

De cuanto antecede se deduce hasta qué punto es enorme la deuda que tengo contraída con la mujer que supo abrir en mí la válvula de mi pasión, precintada hasta entonces. Porque sin su sensibilidad para recibir y valorar mi obra y sin la admiración que en mí produjeron su belleza interior y exterior, esta obra jamás habría llegado a componerse. Y buena prueba de ello el hecho de que se cuenten por centenares los poemas que he escrito a lo largo de mi vida, siendo todos ellos de una talla, de una estatura incomparablemente inferior a la de los que aquí aparecen reunidos. No debe, pues, valorarse como mera fórmula de cortesía o de galantería mi afirmación de que este libro no habría llegado jamás a ver la luz, si la mujer que lo ha inspirado no hubiera existido… o no hubiera hecho acto de presencia en mi vida, paseando junto al mar a la hora del crepúsculo, en el verano del año 2000. Porque en pocas ocasiones será más cierto aquello de que los poemas los escriben, a partes iguales, los poetas y las mujeres a las que aman. De donde el que la categoría de un poema esté en función, siempre, no sólo del talento de quien lo compone sino, en no menor medida, de la propia categoría de la mujer que lo inspira. En este caso, de una mujer llamada María Amparo que, jugando con los distintos estadios morfológicos en la evolución de sus dos nombres, me llevó a titular de esta guisa los seis primeros libros de mi colección:

cien sonetos de ámbar… / cien sonetos al alba… / cien sonetos de amparo…  /  cien sonetos del alma…  /  cien sonetos de amor… /  cien sonetos de mar

Mis lectores juzgarán objetivamente por cuanto sigue, no tanto mi estatura cuanto la de la mujer a la que, sospecho que por espacio de mucho tiempo, he entronizado como Soberana de la Poesía.