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72. El origen inédito de SAN BALENTÍN y… la SOLUCIÓN

& ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

72. El origen inédito de SAN BALENTÍN

Perdonadme, pero me niego a escribir Balentín con v. Por la misma razón que se me llevan los demonios cada vez que tengo que escribir Valencia o valiente con esta misma absurda consonante. Balencia es un nombre netamente cantábrico y la v, como no me cansaré nunca de repetir, es un golazo estúpido que nos marcaron los Romanos. Esos mismos Romanos a los que no dejo de fustigar en estos Introitos, emulando al hacerlo al inefable Arcipreste de Hita que también se despachara a sus anchas contra la puta y taimada Roma… O siguiendo literariamente los pasos de aquellos bizarros Tercios hispanos que consumaron uno de los hechos más gloriosos de nuestra Historia: el Saqueo de Roma. ¡Lo que yo hubiera dado por estar allí, defecando en medio del Coliseo, fornicando en el Foro…, o meando cual asqueroso chucho y una detrás de otra, toda la Columnata de Bernini en el Batikano…!

Ha salido Romade rositas de más de DOS MIL años de vejaciones, latrocinio y crímenes contra la Humanidad, y aunque se libró de Aníbal y de Atila, se vio gloriosamente puteada, ¡al menos en una ocasión!, por el ejército de un pueblo que sólo podía ser el Español… No en vano y como país que ha permanecido más directamente bajo la puta sandalia romana, incluso cuando buena parte de Italia pertenecía a la Corona de Aragón, nadie en el mundo tiene más cuentas pendientes (mi hijo Boris-Boris dixit) con esta rastrera y guarra ramera que construyó su Grandeza a costa de labrar la Pobreza y la Postración absoluta de la pobre Hispania que, ya para empezar, se dejó robar, incluso, la propia Institución de la Santa Sede de San Pedro del BATIKANO… Sí, escrito así, con B- y con K de BÉTIKA y BATUEKA, dos variantes de uno de los antiguos nombres de la Península Ibérica, perpetuados respectivamente en Andalucía y en la Extremadura salmantina

Pero como los Españoles nos hemos pasado toda nuestra puta Historia, pegándonos de tortas los unos a los otros ya sea por el hecho diferencial, ya por las lenguas vernáculas, ya por los Fueros, ya por los Estatutos o lo que coño fuera, pues en avispada aplicación del dicho A río revuelto, ganancia de pescadores, toda aquella nación extranjera que ha querido putearnos y llevársenos al huerto, no ha tenido sino que esperar a que nosotros mismos nos automachacásemos, para conseguir escenificar su paseo militar sobre nuestro suelo. Que es así como Roma se adueñó de Hispania Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es 

I. ¿Por qué poesía?

Jorge Mª Ribero-Meneses

Los estadios del alma

Libros I al X –

cien sonetos de ámbar…,

cien sonetos al alba…,

cien sonetos de amparo…,

cien sonetos del alma…,

cien sonetos de amor…,

cien sonetos de mar…,

cien sonetos de umbría…,

cien sonetos de amberno…,

cien sonetos de embrujo…,

cien sonetos en el umbral.

I. ¿Por qué poesía?

Pollesía es el verdadero nombre de la Poesía, inédito hasta hoy. Aunque el hecho de que se atribuyera su invención al dios Apollos, permite deducir que fue Apollesía el genuino nombre de esta bellísima arte a la que, sin la menor vacilación alguna, sitúo junto a la Música en la cima misma de todas las Artes.

Si nos fuésemos algo más hacia atrás en la historia del nombre de la Poesía o Apollesía, nos encontraríamos con que el dios Apollos era una simple réplica patriarcal de la diosa Apallas, recordada por la Mitología con el nombre de Pallas y virtualmente asimilada a la diosa Athenea. Que, por cierto, tiene de griega lo mismo que yo y que es uno de los innumerables epíteto de la Diosa del Occidente. Es, pues, Apallazía el verdadero nombre de la Poesía, relacionado con el verbo castellano apelar y con los aplecs o encuentros organizados en Cataluña para bailar sardanas. Y antaño, sin duda, también para cantarlas o recitarlas. De Apallazía, también, y por razones obvias, el término apología. ¿Acaso no forma parte el afán por ensalzar y enaltecer de la esencia misma de la apallazía o poesía?

Esta diosa Apallazía, epónima de la Poesía, es la misma a la que también se conociera como Apallanzia o Pallanzia. Léase, la diosa hiperbórea que diera nombre a la primera Roma ibérica, denominada primero Balanzia, más tarde Balenzia y, a la postre, Pallantia. Exactamente igual que todos los lugares de la geografía española en los que perviven los nombres de Valencia y de Palencia.

Sí, el hecho de saber que la Poesía debía su nombre a la diosa Apallanzia > Apallas > Pallas, resulta revelador para comprender la razón por la que fuera Palatina el verdadero nombre, desconocido hasta hoy, de la lengua romance hablada en el Norte de España y de la que son hijas todas las lenguas que se supone nacidas de la corrupción de la lengua Latina. Lengua que, como vemos, debía su nombre a la propia lengua Palatina hablada a orillas del Cantábrico y de la que fuera hija primogénita la lengua castellana, no en vano conocida hasta el medievo como Román Paladino… Y añado como dato revelador, que los antiguos habitantes de la India, sabían que su lengua procedía de otra, mucho más antigua, a la que recordaban con el nombre de Pali

De donde palique…, palabra…, pelar la hebra o paladar, por el papel crucial que éste desempeña en la articulación y gestación de los sonidos que configuran las palabras

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