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92. LAS MARZAS Y EL ALBOROZO -y VI-

Página Abierta al Conocimiento,
en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

– Soneto 2351 –

Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

Archivo Serie Completa: www.fundaciondeoccidente.org

Vinculada a: www.iberiacunadelahumanidad.net

Seis de Marzo 2010

92. LAS MARZAS y el ALBOROZO – y VI –

El tema está muy lejos de haber quedado agotado, antes al contrario todavía nos falta por exprimir la parte más sustanciosa de su pulpa, pero el año próximo yo tengo la intención de seguir estando aquí y entonces será el momento de retomar el asunto Marzero y, quizás, de llevarlo hasta sus últimas consecuencias que, ya os lo anuncio, son de órdago… Por lo mismo que ha quedado pendiente de un desarrollo mayor, todo lo concerniente a los entresijos mitológicos y festivos del Mes de Febrero… Y es que, por mucho que parezca que se ha profundizado en las cosas, siempre cabe un estudio todavía más minucioso y profundo. Es así, a partir de esta sensibilidad y de esta exigencia, generalmente desinteresada y no reconocida ni agradecida, como algunos hombres han forjado el inusitado Progreso de las Artes, de las Ciencias y de la Técnica, por mucho que después un buen número de mujeres se nieguen a reconocer y agradecer ese inmenso esfuerzo, mérito y sacrificio, y sentencien que todos los hombres, sin excepción, son muy poquita cosa

¡Bueno!, cada uno es libre de pensar lo que le parezca, pero considerado el asunto con objetividad y con ecuanimidad, ese veredicto se me antoja profundamente inexacto y rabiosamente injusto. Porque, si los hombres fuéramos poquita cosa…:

1. ni existiría la Penicilina (que a mí me salvó la vida a los 8 años) ni millares de medicamentos más que han salvado o prolongado la vida de millones de personas…,

2. ni existiría la Cirugía a la que millares de personas debemos hoy el seguir con vida…,

3. ni se habría producido la Revolución Industrial que nos arrancó a todos (hombres y mujeres) de la vida Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es