88. LAS MARZAS: el sorpresón del mes de FEBRERO – II –

Página Abierta al Conocimiento,

en la vanguardia intelectual de Occidente…:

ÉTICA & ESTÉTICA

Baluarte de la LIBRE Expresión

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada

– Soneto 2351 –

Definición de ÉTICA & ESTÉTICA

Nuestra única Ley es la Hermosura,

nuestra Pasión, sólo una, la Verdad,

sentimos Devoción por la Bondad,

e innata inclinación por la Ternura.

Rendimos culto, sólo, al alma pura,

a la que no conoce la Ruindad

y labra en la Nobleza su beldad

y en la Honradez su estampa y su figura.

Nuestro mayor demonio es lo vulgar,

nuestro Ángel predilecto, la Alegría,

nuestro horizonte ideal es siempre el Mar

y nuestro paisaje…, la Armonía.

Nuestra Felicidad estriba en dar,

tal es, en fin, nuestra filosofía.

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Segundo de Marzo 2010

88. LAS MARZAS: el sorpresón del mes de FEBRERO – II –

Corría el para mí crucial año 2000 y, al hilo del tan traído y llevado cambio de milenio (que ocupó todas las conversaciones de la gente ociosa durante meses…), le escribí una carta al Alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, proponiéndole organizar unas MARZAS sonadas en la Plaza Mayor de esa ciudad en la última noche de Febrero. Pocos días después recibí una carta y una llamada de la encantadora y eficacísima Secretaria del Señor Alcalde, indicándome el día y la hora en que iba a recibirme el Concejal de Cultura, para tratar de ese asunto. Y allí me fui en el Talgo una mañana de invierno, feliz desde Santander, con la ilusión de conseguir reestablecer la Tradición marzera en mi ciudad natal, tras un montón de siglos completamente olvidada en ella y presente, sólo, en algunas coplillas sueltas que han pervivido en el acervo de algunos pueblos de esa Provincia.

[El año anterior ya las habíamos cantado mis hijas y yo, rodeados por un nutrido grupo de lectores míos, llegados de puntos muy distintos de España, y por un centenar de vallisoletanos que se sumaron a nuestro romántico empeño, en la fría noche marzera del año 1999. La colaboración de Ángel Moreno y de Carmen Carúsnos había permitido imprimir unos preciosos carteles con los que empapelamos el centro de la ciudad… O, mejor, empapelaron. Porque fueron mis tres hijas pequeñas, Luzmila, Blanca y Olibia, las que junto con sus tres novios y la colaboración de mi cuarto hijo, Ibán, realizaron aquella tarea, un par de noches antes del día de autos… Fue ese primer año el que, como os comentaba ayer, la Fundación Municipal de Cultura me prohibió celebrar Las MARZAS, haciendo yo caso omiso de tan arbitraria y estúpida prohibición. Como os dije ayer, debían pensar que se trataba de algún ritual satánico Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es