55. ¿Existe Dios?: en defensa de Albert Einstein

Comenzaré diciendo que uno de los rasgos que definen al Ateísmo es la renuncia a cualquier forma de proselitismo. Por eso no he hecho nunca, ni voy a hacer ahora, apología alguna de las posibles bondades y verdades de esta actitud ante la Vida. Que por supuesto las tiene, ya que de lo contrario no me identificaría con él. Pero eso no viene ahora al caso…Si me dispongo a hablar sobre el concepto de Dios y sobre mi condición de ateo, es porque primero aquella a la que yo llamo Epifanía y después Pedro Pablo G. May (Esceptic Man) y uno de mis hermanos, Fernando (El Godo Converso), se revuelven en sus asientos cada vez que leen en mis Introitos que me declaro ateo redomado y, al final, han hecho lo que están en su derecho a hacer: me lo han dicho. Y me lo han dicho, y esto es lo importante, de una forma respetuosa y cariñosa que agradezco y que se halla en sintonía con el tono de tolerancia y de respeto a la divergencia que impregna todos mis escritos y del que no pienso apearme jamás, porque constituye la esencia misma de mi personalidad y de mi educación. No concibo ni la agresividad, ni las faltas de respeto, ni los ataques personales, ni, por supuesto, las salidas de pata de banco. Y en este sentido, tengo que reconocer que ha existido una cuarta carta al hilo de este mismo asunto, escrita por un hombre joven al que no conozco personalmente y que me ha escrito con una arrogancia y una agresividad absolutamente fuera de lugar y de tono, poniéndonos a los ateos, y a mí incluido, como chupa de dómine. Una actitud que estaría justificada si yo hubiese escrito una loa del ateísmo o si hubiese incurrido en la insensatez de atacar o ningunear a quienes no piensan como yo. Nada de esto encontraréis en todos mis escritos y si en mi juventud y producto de mi apasionamiento y de mi inmadurez, avancé en alguna ocasión por ese camino, lo lamento profundamente y me desdigo en el acto de cualquier cosa que pueda haber escrito fuera de este tono de MODERACIÓN y de RESPETOque me impuse ya desde los 20 años, en relación con las divergencias ideológicas. Y ocioso es decir, como ya habéis comprendido, que esta actitud de tolerancia y de respeto no se extiende para nada hacia aquellas personas que ora abusan de su poder, ora nos gobiernan torpemente, ora incurren en desafueros como el que denunciaba ayer noche en relación con las inocentes mariposas. En este terreno me reconozco y me deseo absolutamente radical y rabiosamente beligerante y la primera lindeza que acude a mi mente para definir a esos individuos, es la de postularles como cabrones… Pero en este caso ya no estamos hablando de ideologías sino de grados de moralidad y de competencia o incompetencia en el desempeño de responsabilidades públicas. En este caso, por ende, no hablamos de ideas sino de ÉTICA, que es -lo confieso- mi verdadera y única Religión. Es decir que yo, que no me inclino ni inclinaré nunca ante Dios alguno, sí que me subordino y me someto rendidamente a la Ética, en tanto que norma consuetudinaria, atemporal y de validez universal, por la que se rige o debería regirse el comportamiento humano. Porque es incontestable que la Ética nos hace mejores, en tanto que está por ver si con las Religiones sucede lo mismo… Y hago este comentario, pensando en la infinidad de aberraciones y de maldades que se han perpetrado a lo largo de la Historia, utilizando a la Religión como pretexto y como arma… Por poner un ejemplo insignificante, ¿recordáis el argumento de la película La Misión…?

Añadiré que ese cuarto corresponsal que ha sacado los pies del tiesto al atacarme cuando yo no le había atacado y al enviarme Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es