Archivos diarios: enero 18, 2010

44. Otra de Lertxundi + algunas reacciones…

Tengo varios PPs de Bilbao y de Bizkaya que me ha enviado la ceramista palentina Victoria París, recibidos de su adorada sobrina bizkaína, Maite, que según me cuentan toca el violín maravillosamente… Pues bien, de todos esos PPS he elegido el que tiene peor calidad fotográfica porque, en tanto que los restantes tienen unas fotografías soberbias y una música bastante infecta, éste que os remito tiene una Música sublime que compensa con creces la escasa calidad de sus fotografías. Y es que el fondo musical o banda sonora lo pone una preciosa canción de nuestro ya querido amigo Benito Lertxundi. Ese basko de Orio que teniendo una calidad y un talento que aventajan a los de todos nuestros cantautores, es sin embargo un completo desconocido en España, y deduzco que también en Europa y en el ámbito iberoamericano. ¿Qué mejor prueba queremos de algo tan obvio como es el hecho de que el éxito y el talento rara vez van de la mano, siendo habitual que el éxito prefiera aliarse y hasta amancebarse con el oportunismo, con la astucia, con el marketing y hasta con la desvergüenza y la desfachatez? ¿Qué os voy a contar a este respecto que no hayáis aprendido ya por propia experiencia…, o bien siguiendo algunos de los programas que la Televisión consagra a ese Famoseo al que también se conoce como Mundo del Corazón…? Del corazón de los cretinos, se sobrentiende.

Un cantante sin talento alguno pero con mucho desparpajo como es aquel Bustamante surgido de esa fábrica de niños engreídos que fue Operación Triunfo, es hoy multimillonario y vende canciones por todo el mundo de habla hispana, mientras que una encantadora joven andaluza llamada VERÓNICA ROJAS, que canta como los ángeles pero que ni tiene cara dura ni tampoco padrinos, permanece en el anonimato a pesar de haber brillado a lo grande en Gente de Primera, otro ya lejano programa de TVE en el que se la robó el triunfo de manera vergonzosa… Desde entonces y porque fui el único español que protesté, indignado, por aquella injusticia, Verónica es buena amiga mía y cuenta con mi admiración y con mis constantes muestras de aliento: -No hay que desfallecer, mi querida Berenice, porque llegará el día en que la vida te pondrá donde te mereces, para gozo nuestro que entonces podremos volver a escucharte al fin.

Una vez se ha aprendido en la vida que quienes triunfan no son los que más valen sino los que o bien tienen más pasta, o más cara dura o, sencillamente, mejores padrinos…, la injusticia se asimila con menor derroche de bilis. Porque cuando se ha llegado a comprender que vivimos en un mundo de IDIOTAS y de CARADURAS, ¿qué sentido tiene rasgarse las vestiduras por cada nuevo episodio de Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es