Archivos diarios: enero 15, 2010

41. Otra de Jóvenes Músicos.

El decano de los Jóvenes Músicos, Luis Ferrán, me escribió una preciosa carta durante mi reciente viaje navideño, y debe de estar algo mosca por no haber recibido respuesta alguna mía a tan bella misiva, que iba acompañada, además, de un PPs sobre aquel extraordinario Monasterio aragonés, Santa María de Veruela, cuya cesión como sede de la Escuela de Música de la Joven Orquesta de Cámara de España conseguí allá por el año 1979, habiendo incumplido la Diputación General de Aragón ese compromiso, debido a la artera intervención del ex-jesuita Jesús Aguirre, alias (para nosotros) el Duque de Albal… Como veis, redujimos a papel de aluminio su pomposo título de Duque (consorte) de Alba

Os hablé de mi guerra sin cuartel contra el Duque en varios Introitos ya añejos en los que os introduje en la preciosa, intensa y enriquecedora historia de aquella Orquesta inolvidable que, aunque catastrófica para mi prosperidad económica y para mi brillantemente iniciada carrera en la Administración Pública, en calidad de Asesor de un Ministro, sigo felicitándome por haber creado. Y la creé cierto día 26 de Agosto del año 1978, tras disfrutar y llorar hasta lo inimaginable la película Capitanes Intrépidos, emitida en la Sesión de Tarde por Televisión Española y que tiene como protagonista a un Spancer Tracy sencillamente insuperable, en su papel como humilde pescador portugués…

¿Quién es Luis Ferrán? Pues si os contesto a esta pregunta en el lenguaje coloquial propio de quienes vivimos aquella experiencia incomparable e irrepetible, tendría que decir que es el coñón más encantador que he conocido, dotado por la Naturaleza de un sentido del humor genialmente cáustico, capaz de conseguir que la persona más encumbrada, tras pasar por el corrosivo tamiz de este Joven Músico, se vea meteóricamente catapultada desde la atalaya de su soberbia al sótano de su insignificancia…

Al igual que en el caso de mi Tío Julio, no tuve la lucidez de dejar escritas algunas de las genialidades cáusticas de Luis Ferrán, pero ninguno de nosotros olvidará jamás dos de ellas especialmente brillantes, cuyas víctimas fuimos el entrañable e inolvidable Paco Guerrero, profesor que fue de nuestra Escuela, y éste que suscribe.

Si fuera mínimamente inteligente, me aplicaría ahora aquello que Miguel Ángel Tarrasó le decía a Jesús Sancho cuando rechinaba: -Calladito estás más guapo. Pero como soy un bocazas incorregible, os lo voy a contar aunque me arrepienta de ello un segundo después de haberlo hecho.

Precisamente porque soy un bocazas y siempre acabo cantándolo todo, incurrí en la ingenuidad de contarles a los Jóvenes Músicos que, en cierta ocasión y como una experiencia más de las infinitas que he vivido, animé a Lluis María Bou (un gran amigo catalán del que ya os he hablado) a apostarnos (caballetes y tablero mediante que llevamos en mi Land Rover), en el concurrido Paseo Marítimo de una población costera catalana (creo que fue Sitges), con el peregrino propósito de tratar de vender algunos ejemplares de mis dos primeros libros, editados allá por el año 1977: Una Catalunya que hemos de salvar (sobre mi labor pionera en defensa del Patrimonio Artístico) y Poesía festiva y cachonda. Este último fue un ardid mío para conseguir publicar mi poesía seria, emboscada Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es