Archivos diarios: enero 10, 2010

36. Renovarse… o morir.

Para aquellos de vosotros que pensaréis que estoy loco de atar por plantearme la posibilidad de volver a ser padre a los 64 años, este PPs que hoy os envío y que he recibido de Arantxa Zabala, tal vez consiga modificar vuestra primera opinión…   Es un hecho que todos envejecemos y es un hecho, igualmente, que quienes menos envejecen son aquellos que luchan a brazo partido para cercenar las raíces de ese deterioro intelectual y físico que a todos nos acecha a partir de los 40, y a algunos, ya con anterioridad incluso…   Todo esto se aplica, por ende, a algunos de mis hijos y, también, a todos aquellos que yo denomino mis otros hijos y que pueden clasificarse en tres bloques muy concretos y perfectamente diferenciados:   1. Años 1973 y siguientes: los jóvenes de Arte en Peligro 2. Años 1978 y siguientes: los jóvenes de la Joven Orquesta de Cámara de España 3. Años 1996 y siguientes: los jóvenes lectores vinculados a mis investigaciones respecto a la Génesis Cantábrica de la Humanidad.   Permitidme que me refiera hoy, brevemente, a los primeros…

Mis otros hijos: 1. Arte en Peligro

Al leer mi escrito y PPs de Balodia contra el alcoholismo juvenil, los antiguos componentes de la Joven Orquesta de Cámara de España, así como aquellos que leéis habitualmente mis Introitos, habréis comprendido por qué no me importó lo más mínimo diezmar la Orquesta cuando, estando en el antiguo Sanatorio de Agramonte, despedí a un profesor por organizar tertulias nocturnas en una habitación de la Escuela, generosamente regadas con alcohol. Lo que me granjeó el odio de unos cuantos que, como ya os he contado con todo detalle, intentaron lincharme en la célebre Reunión de los Mantecados, habiendo salido de ella traskilados y con el rabo entre las piernas…

Cuando hablo de mis otros hijos tengo que empezar por referirme a los jóvenes que allá por el año 1973 se integraron en la Sección Juvenil de la Asociación Arte en Peligro, fundada por mí entre mis lectores del periódico La Vanguardia. La mayoría de aquellos chicos y chicas, todos ellos Catalanes, eran alumnos míos del Centre d´Estudis Prat de Barcelona y unos se integraron en la Asociación literalmente por amor al Arte y, otros, para ver si por esa vía conseguían un aprobado que de otro modo veían harto problemático. De uno u otro modo, el resultado fue que aquella intensa y maravillosa experiencia les marcó a todos ellos para el resto de sus vidas y en algún caso incluso profesionalmente: ¿verdad, querida Mariona?

En mi Salón-Despacho (harto menguado ahora que resido en un piso de Zumaia), conservo en lugar preferente la maqueta de la Iglesia de Sant´Cebrià de Cabanyes cuya recuperación promovimos los miembros de Arte en Peligro o Art en Perill (su nombre catalán), reuniéndonos todas las mañanas de los domingos en aquella lejana y recóndita iglesita románica, para proceder a su desescombro y a su desbrozamiento y limpieza. Más tarde Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es