Archivos diarios: enero 6, 2010

33. Mi Regalo de Reyes…

Aquí me tenéis de nuevo tras el largo paréntesis forzado por mi viaje navideño, dispuesto a distraeros, a descolocaros, a ofreceros el tributo de mi tiempo y de mi cariño y, por último y cuando sea necesario, a repartir toda la leña que sea menester…

De vuelta en Zumaya (tras un largo viaje que me llevó primero a Barcelona, más tarde a Barà, en Tarragona, después de nuevo a Barcelona y, a la postre, a Burgos), he elegido esta Noche entrañable para reanudar mis Introitos nocturnos, con el fin de que estas líneas y el PPs anexo puedan sumarse a los obsequios y detalles que los Reyes de Oriente (de Oriente del Cantábrico, se sobrentiende) hayan tenido la delicadeza de ofreceros.

Las tres mayores carencias de todos los seres humanos, a partir de los cuarenta (y de manera creciente desde esa ecuatorial década que divide en dos tramos bien diferenciados la vida de hombres y mujeres), son por una parte la comunicación, por otra la compañía y, por último, la inquietud intelectual. Porque a lo largo de nuestra existencia y, sobremanera a partir de la cincuentena, la mayoría de las personas tienden a hacerse acomodaticias y a apoltronarse en la situación más o menos estable y confortable que se han procurado, así como en las verdades de toda la vida que, aprendidas en la niñez, han defendido con uñas y dientes desde entonces, habiendo procurado conservarlas lo más intactas a incontaminadas posible.

Pues bien, ese confort intelectual, al igual que todas las situaciones de confort que ofrece la vida y a las que la mayoría intenta aferrarse desesperadamente, ya desde la más tierna juventud incluso, viene a ser algo así como un suave tobogán que nos acoge y arropa y que, sin esfuerzo ninguno por nuestra parte salvo el de rendirnos a ese agradable deslizamiento, acaba depositándonos dulcemente en esas cálidas y acolchadas mansiones que responden a los nombres de Demencia Senil…, de Alzheimer…, de Pérdida de la Memoria Próxima… o, simplemente, de IDIOTIZACIÓN CREPUSCULAR VEGETATIVA: I.C.V. Que son las siglas que deberían reunir a toda esa amplia gama de degeneraciones provocadas por la edad y, más aún que por ésta, por la desesperante ausencia de EJERCICIO INTELECTUAL entre los seres humanos, a lo largo de la mayor parte de su existencia. Por no decir de toda ella, en la inmensa mayoría de los casos.

Lo que quiere decir que, empeñados, eso sí, en comer lo más y lo mejor posible a lo largo de toda nuestra vida, así como en vivir lo más plácidamente que podemos, nuestros cerebros inician un proceso galopante de endurecimiento, que acaba convirtiéndolos en reductos leñosos en proceso de petrificación y prestos, por ende, para devenir auténticos fósiles. Así las cosas, la inmensa mayoría de los individuos de nuestra especie, ya desde el umbral de la cincuentena, cargan con fósiles más que con cerebros sobre sus hombros. Y así hasta el final de sus vidas.

O sea que aunque nuestros huesos requieren de millones de años para fosilizar, a nuestros cerebros les bastan Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es