32. Sublimes Caballos, sublimes AMIG@S…

Ahora que caigo en la cuenta, este Balodia es un verdadero ángel. Sí, un ángel con alas y todo como mi amigo basko Ánjel Aranburu… Ahora me doy cuenta de que ha puesto mi rostro en sendas fotos en las que aparezco con perros horripilantes para que así, por simple contraste entre tanto feísimo bicho, su pobre padre salga más favorecido y luzca como un galán pepesero (ojo, de PPs no del PP). Gracias, Balodienko. Estás en todo.

Sí, me reafirmo en que los perros son animales feísimos y malolientes que están consiguiendo que las calles de nuestras ciudades y los domicilios en los que cohabitan con los canófilos, huelan a pura LETRINA. Y al igual que hice ayer, retratando la bellaquería de algunos de nuestros dirigentes socialistas, por simple contraste con la dignidad y moderación del señor José Bono, actual y ejemplar Presidente del Congreso, voy a probar hoy hasta qué punto es el perro un animal burdo, limitándome a compararle con otro mamífero estrechamente emparentado con él, pero que le da (como se decía antes) sopa con ondas: el CABALLO.

¡Qué belleza la de los CABALLOS! Y ¡qué ausencia absoluta de agresividad! Así como qué servicialidad al ofrecérsenos como vehículos y, además, tener esa capacidad y esa exquisita sensibilidad para saber adaptarse a los seres humanos y para llegar a formar un todo armónico con ellos. Y en este sentido, debo reconocer que pocas cosas me conmueven más que las danzas que ejecutan los caballos y jinetes andaluces…, o los caballos también hispanos de la Escuela de Equitación de Viena… o, en fin, la formidable pareja formada por los caballos y los rejoneadores… Aunque en este último caso, me sobren los rejones que les clavan a los pobres toros, que es otro animal que goza de todas mis simpatías y respetos.

Para que todos los canófilos o perrunos como el Balodia y sus hijos se percaten de lo feos que son los perros, os voy a ofrecer hoy no un PPs sino un vídeo que me envió hace semanas Robescarmen y que nos muestra a un tal Lorenzo, francés de posible origen español a tenor de su nombre, que realiza unas galopadas y acrobacias con sus caballos que producen auténtico pasmo y que nos permiten imaginar las que, hasta épocas muy cercanas y desde las épocas más remotas, fueran tan comunes entre los jinetes Escitas basko-kantábricos.

Nadie que haya visto este vídeo sobre los caballos de Lorenzo, o que se haya deleitado viendo las carreras de cuádrigas de Ben-Hur o los espectáculos ecuestres a los que acabo de referirme, podrá dejar de ser, como yo me reconozco, un Lee el resto de esta entrada en: www.introitismo.es